Espacio de reflexión e intercambio sobre crianza respetuosa, lactancia y viscisitudes propias de la maternidad y paternidad.
lunes, 23 de marzo de 2015
Lactancia - La vía láctea según algunos pintores...
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El poder de la manada...
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jueves, 19 de marzo de 2015
Puerperio... - Las puertas hacia un nuevo estado
El período inmediato tras el nacimiento de un hijo suele llamarse puerperio. Si vamos a su etimología encontramos que puerpera-ae es la mujer que está de parto o bien puer-i niño y parere, parir.
Se trata entonces de esa mujer que está de parto.
Que ha partido de un estado que le resultaba conocido, más o menos seguro y confortable en el cual se definía como mujer en el mundo, en el trabajo y en la relación con otros, para abrirse a un universo de posibilidades e incertidumbres que pueden provocarle emocionalmente, reacciones muy diversas.
Es necesario transitar y atravesar esta etapa, para que esa mujer pueda abrirse a las puertas a un nuevo estado y un nuevo modo de definirse a sí misma.
Generalmente, uno encuentra en la consulta madres puérperas que se sienten desbordadas, poco contenidas, exigidas consigo y por los demás. Sean primerizas o con alguna antigüedad en este rol, es notorio que tras el esfuerzo que les han resultado los últimos meses del embarazo y el parto, necesitan de asistencia, contención y cuidados por parte de su núcleo más cercano. No contar con ellos, puede subsumirlas en el ocultamiento, una tristeza muy profunda y ello puede atraparlas.
Contar con contención, cuidados y compañía afecta el vínculo más inmediato de esta mamá puérpera con ese nuevo bebé y no contar con ello también.
Adicionalmente a todos estos cambios y al torbellino hormonal que la invade, su cuerpo se encuentra en transformación, metamorfosis y tiene un largo camino a recorrer para encontrar y habitar nuevamente un cuerpo que ahora presenta nuevas marcas: las de la maternidad.
Transitar todo este recorrido a veces no resulta tan sencillo como se esperaría y es necesario recurrir a grupos y tribus que se encuentren atravesando experiencias similares y que como manada, puedan oficiar de esa red de contención y soporte que amortigua esta etapa e impulsa para salir renovadas y con un aprendizaje.
Se trata entonces de esa mujer que está de parto.
Que ha partido de un estado que le resultaba conocido, más o menos seguro y confortable en el cual se definía como mujer en el mundo, en el trabajo y en la relación con otros, para abrirse a un universo de posibilidades e incertidumbres que pueden provocarle emocionalmente, reacciones muy diversas.
Es necesario transitar y atravesar esta etapa, para que esa mujer pueda abrirse a las puertas a un nuevo estado y un nuevo modo de definirse a sí misma.
Generalmente, uno encuentra en la consulta madres puérperas que se sienten desbordadas, poco contenidas, exigidas consigo y por los demás. Sean primerizas o con alguna antigüedad en este rol, es notorio que tras el esfuerzo que les han resultado los últimos meses del embarazo y el parto, necesitan de asistencia, contención y cuidados por parte de su núcleo más cercano. No contar con ellos, puede subsumirlas en el ocultamiento, una tristeza muy profunda y ello puede atraparlas.
Contar con contención, cuidados y compañía afecta el vínculo más inmediato de esta mamá puérpera con ese nuevo bebé y no contar con ello también.
Adicionalmente a todos estos cambios y al torbellino hormonal que la invade, su cuerpo se encuentra en transformación, metamorfosis y tiene un largo camino a recorrer para encontrar y habitar nuevamente un cuerpo que ahora presenta nuevas marcas: las de la maternidad.
Transitar todo este recorrido a veces no resulta tan sencillo como se esperaría y es necesario recurrir a grupos y tribus que se encuentren atravesando experiencias similares y que como manada, puedan oficiar de esa red de contención y soporte que amortigua esta etapa e impulsa para salir renovadas y con un aprendizaje.
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
comunidadmamahamaca@gmail.com
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jueves, 5 de marzo de 2015
Cuando la ausencia del juego, pone en juego la crianza.
Amo viajar y conocer culturas distintas, rituales, significados, modismos y afortunadamente de tanto en tanto tengo la suerte de hacerlo.
Hace poco tiempo, tuve oportunidad de conocer un lugar en el mundo que aún conserva ritos antiguos.
Se trata de un lugar donde hay "nanas" como las que aparecen en las películas, esas señoras gigantes, muy matronas que además de ayudar a la "Señora de la casa" se encargan de la crianza de los niños. Y sí, se encargan de criar a los niños.
Un lugar en el mundo que aunque no es gris y cuenta con paisajes naturales maravillosos... pareciera haber perdido una de las maravillas más sanas y naturales del mundo y las personas: la capacidad de juego.
Resulta curioso ver a los adultos con una seriedad suprema, una capacidad de distracción muy baja y una flexibilidad casi nula.
En ese mundo, los niños casi no se ven jugando y cuando salen, están apiñados en filita detrás de las "nanas". Serios, cabizbajos.
No hay lugar ni margen para lo diferente.
Lo que aparece como tal es señalado y dejado de lado.
Acaso no es eso una manera de hacer bullying?
Uno podría preguntarse... dónde quedó el juego (especialmente el creativo) en ese lugar? Dónde están los padres de esos niños? y posiblemente... no se encuentren respuestas, o al menos no, las que estamos buscando.
Me resulta un poco extraño que esto suceda en el 2015, pero así es.
En esa oportunidad también me tocó participar de muchos eventos, que eran "sin niños" y si por "mala fortuna" aparecía alguno, como por arte de magia se sentía tan excluído que... o rompía en llanto o no paraba de desordenar los lugares que claramente no eran a prueba de niños. Eran lugares sombríos, serios y tan estructurados que cualquier persona podía notar la ausencia de cualquier objeto de la escena. A qué niño le gustaría jugar en el castillo de la bruja de Blancanieves?
Frozen. La niñez quedó freezada allí.
Si pensamos que los niños, lo son para jugar y aprender a través del juego. Si entendemos que los bebés necesitan de su madre, del apego, del porteo, de estar cerquita del corazón y del cuerpo de la madre, de la lactancia, del contacto. Qué pasa entonces en esta sociedad de este lugar tan particular que me tocó conocer? Allí donde la crianza y el contacto piel con piel fue delegado por completo a un otro que también camina por las calles cabizbajo, con un uniforme que marca la diferencia entre el amo y el que va por detrás.
Me pregunto si estas señoras no saben que los niños copian todo de aquél que los cría.
Me llamó tanto la atención lo que viví en ese lugar, que necesité tomarme un tiempo para procesar la experiencia y escribirla.
Teoricé sobre el juego, la falta de él en un pueblo y cómo incide eso en la cultura. Demás está aclarar que pregunté sobre la existencia de doulas, matronas, psicólogas perinatales... y nada de eso existe. Nuevamente aparece aquí el "no hay lugar para lo diferente".
Dentro de mis cuestionamientos e interrogantes, me quedé pensando en como la ausencia del juego, pone en juego la crianza.
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
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lunes, 9 de febrero de 2015
Cobijo, sostén, protección... nuestra manera de cambiar el mundo es a través de la crianza con apego...
Al menos desde Mamá Hamaca, eso creemos.
El otro día me consultó una mamá que estaba muy preocupada porque había discutido con algunas amigas -también madres de bebés- que decían que lo mejor era dejar llorar a sus hijos gran parte de la noche, con tal de que durmiesen en sus habitaciones. En otra ocasión, estas mismas madres, habían cuestionado la lactancia de esta mamá diciéndole frases del estilo: "Tenés que aflojar con la teta, no te parece de que es hora de que la cortes?".
¿Cuántas veces uno debe escuchar estas frases no? La mejor pregunta para el caso sería ¿por qué hay que escucharla y por qué hay gente que se cree con derecho a opinar en voz alta sobre la díada mamá - bebé o la tríada mamá- papá - bebé.
Esta mamá practica colecho, sigue amamantando y cría a sus hijos de un modo que para muchas personas es novedoso, para otros maravilloso y para tantos otros, un método extraño que "seguramente dejará consecuencias en los niños".
Esta hostilidad, es sólo un pequeño fragmento de lo que escucho y leo a diario no sólo en las mamás de la tribu que se animan a contar sus vivencias sino en mi consultorio. Es parte de la posición cuasi soberbia que se observa y que deja en evidencia que muchas personas han venido al mundo con un manual debajo del brazo sobre "Cómo ser padres".
Vamos a empezar desde el principio.
Crianza respetuosa implica de antemano el respeto.
El respeto por el amor, por lo distinto, por la individualidad, por lo propio, la diferenciación de lo propio y de lo ajeno, de la intimidad y lo que es público o compartido.
Respeto implica consideración, cortesía... ¿qué es lo que hay de malo en criar a nuestros niños de este modo?
Dormir juntos, colechar, portear, alzar a upa, tenerlo en brazos, llevarlo cerca del corazón...entendemos que estos términos tienen que ver con criar respetuosamente a nuestros hijos. Creemos que este modo cobija, sostiene, fomenta la independencia, nos empodera como padres y a ellos como nuestros hijos porque subyace una confianza plena basada en el amor.
¿Cuántas veces uno debe escuchar estas frases no? La mejor pregunta para el caso sería ¿por qué hay que escucharla y por qué hay gente que se cree con derecho a opinar en voz alta sobre la díada mamá - bebé o la tríada mamá- papá - bebé.
Esta mamá practica colecho, sigue amamantando y cría a sus hijos de un modo que para muchas personas es novedoso, para otros maravilloso y para tantos otros, un método extraño que "seguramente dejará consecuencias en los niños".
Esta hostilidad, es sólo un pequeño fragmento de lo que escucho y leo a diario no sólo en las mamás de la tribu que se animan a contar sus vivencias sino en mi consultorio. Es parte de la posición cuasi soberbia que se observa y que deja en evidencia que muchas personas han venido al mundo con un manual debajo del brazo sobre "Cómo ser padres".
Vamos a empezar desde el principio.
Crianza respetuosa implica de antemano el respeto.
El respeto por el amor, por lo distinto, por la individualidad, por lo propio, la diferenciación de lo propio y de lo ajeno, de la intimidad y lo que es público o compartido.
Respeto implica consideración, cortesía... ¿qué es lo que hay de malo en criar a nuestros niños de este modo?
Dormir juntos, colechar, portear, alzar a upa, tenerlo en brazos, llevarlo cerca del corazón...entendemos que estos términos tienen que ver con criar respetuosamente a nuestros hijos. Creemos que este modo cobija, sostiene, fomenta la independencia, nos empodera como padres y a ellos como nuestros hijos porque subyace una confianza plena basada en el amor.
¿Qué significa colechar? ¿Por qué se hace?
Y porqué no? Cada tríada es mágica, única y está dotada de una espiritualidad y una fuerza que la motoriza e impulsa. ¿Por qué el afuera trata de inmiscuirse en lo íntimo de esta tríada?
Recientemente Carlos González pediatra español y uno de los mayores defensores de la crianza respetuosa, crianza con apego respondió una encuesta en la Revista Ohlalá diciendo lo siguiente:
¿Por qué los chicos no quieren dormir solos? ¿Cómo les enseñamos a dormir solos, a qué edad?
- Los niños pequeños no quieren dormir solos porque necesitan dormir con sus padres. Está en su naturaleza. Y da lástima ver a tantas familias sufriendo por querer enfrentarse a esta realidad de la vida, despertándose seis veces cada noche porque el niño llora en otra habitación, porque no se atreven a meterse al niño en la cama con ellos (se despertaría igual, pero se volvería a dormir rápidamente al ver que sus padres están ahí, lloraría menos y todos dormirían más).
No hace falta enseñar a los niños a dormir solos. Lo harán al llegar a la edad adecuada. Si tenemos muchas ganas de que duerman solos, tal vez después de los tres años consigamos convencerlos (depende del niño). Pero aunque no hagamos nada, es probable que los adolescentes se nieguen a dormir con sus padres, incluso con sus hermanos. Es un breve periodo en su vida, pues la mayoría de la gente, durante la mayor parte de la vida, no duerme sola, sino con la persona amada. Si hubiera que enseñarles algo, si hubiera que prepararlos para el futuro, sería eso lo que habría que enseñarles: a dormir como suelen dormir los adultos. Nos dirían "no le dejes dormir solo en su habitación, porque si se acostumbra luego no sabrá dormir acompañado y no se podrá casar". ¿A que es ridículo? Pues igual de ridículo es "no te lo metas en la cama, porque si se acostumbra, luego no dormirá solo". Los niños cambian con el tiempo y se adaptan a cada fase de su vida.
Quizás -siguiendo las palabras de Carlos González - sea interesante preguntarnos ¿Por qué -entonces- les exigimos a nuestros hijos algo que nosotros no solemos hacer frecuentemente o no elegiríamos para nosotros? ¿Por qué exigimos tempranamente algo que al resto de las especies les lleva un tiempo madurativo y evolutivo lograr? y desde ahí, desde lo más profundo de nuestras entrañas, quizás sea interesante animarnos a bucear nuestras respuestas, las de nuestra tríada...
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
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viernes, 16 de enero de 2015
Reflexión de Fin de Semana
A veces estamos esperando una situación que "causalmente" nunca llega.
Algo que nos defina el rumbo, que reorganice alguna cuestión, que nos devuelva cierto orden, que nos motive, nos motorice... quizás estamos pasivamente esperando demasiado el "momento ideal"... y ese ideal, nunca llegue.
Tal vez sea cuestión de entender, que el momento es ahora.¿No?
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lunes, 5 de enero de 2015
Imprinting - Somos mamíferos
Desde hace tiempo que tengo ganas de escribir sobre un fenómeno que se da en el reino animal y que se llama "imprinting". Imprinting tiene que ver con una impronta genética pero también con una impronta psíquica y conductual.
En muchas películas cuando se habla de imprinting, se muestra una sucesión rápida de imágenes que permite a un ser aprender y aprehender sobre otro.
Pareciera del orden de lo intuitivo, de algo que puede ser poco explicable con palabras.
A través del imprinting, o de la impronta de un ser a otro pareciera darse un proceso rapidísimo de aprendizaje.
En muchas situaciones este proceso ha sido retratado, pintado y fotografiado como una imagen reflejada en la pupila de otro.
Verse reflejado en la pupila del otro.
Me pregunto si es así como se están imprimiendo valores, conductas, ideas, sensaciones, sentimientos, sin mediación de la palabra con cada uno de nuestros hijos en el momento tan íntimo del encuentro de la lactancia.
La próxima vez, cuando estén amamantando, tomense cinco minutos para mirar qué sucede en la pupila de sus hijos/as. ¿Qué reflejo ven? Preguntenle a una madre que da una mamadera y seguramente en la pupila de su hijo/a verá lo mismo que aquella que amamanta.
El imprinting entonces se transforma en ese amor a primera vista desde el cual todo pareciera hacerse posible.
En muchas películas cuando se habla de imprinting, se muestra una sucesión rápida de imágenes que permite a un ser aprender y aprehender sobre otro.
Pareciera del orden de lo intuitivo, de algo que puede ser poco explicable con palabras.
A través del imprinting, o de la impronta de un ser a otro pareciera darse un proceso rapidísimo de aprendizaje.
En muchas situaciones este proceso ha sido retratado, pintado y fotografiado como una imagen reflejada en la pupila de otro.
Verse reflejado en la pupila del otro.
Me pregunto si es así como se están imprimiendo valores, conductas, ideas, sensaciones, sentimientos, sin mediación de la palabra con cada uno de nuestros hijos en el momento tan íntimo del encuentro de la lactancia.
La próxima vez, cuando estén amamantando, tomense cinco minutos para mirar qué sucede en la pupila de sus hijos/as. ¿Qué reflejo ven? Preguntenle a una madre que da una mamadera y seguramente en la pupila de su hijo/a verá lo mismo que aquella que amamanta.
El imprinting entonces se transforma en ese amor a primera vista desde el cual todo pareciera hacerse posible.
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