Espacio de reflexión e intercambio sobre crianza respetuosa, lactancia y viscisitudes propias de la maternidad y paternidad.
martes, 16 de junio de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
Reencuentro con lo femenino ancestral cuando algo cesa: La menopausia
Me tomé mi tiempo para volver a escribir tras la última entrada. Seguramente porque pasaron mil cosas o porque, como leí en otro blog, vivimos muy ocupados.
La realidad es que cada letra de este blog lleva un pedacito de historia, de lo que sucede en el consultorio, de los interrogantes que se me plantean a mí como persona, como mamá, como hija, como profesional o que traen las distintas tribus de mamás que coordino.
Desde hace unos días que me ronda en la cabeza un tema que aunque no responde directamente a la temática de este blog, guarda alguna relación con él: La menopausia.
Resulta que hace unas semanas, derivada por una mamá de una de las tribus llegó a mi consultorio una mujer entrando en la menopausia. Se presentó muy asustada, llena de preguntas, incertidumbres y cambios en su cuerpo que iban más rápido que lo que ella podía procesar. Describió sofocones, golpes de calor, cambios abruptos del humor y por momentos, unas ganas incontenibles de llorar pero por alguna razón aún no podía hacerlo.
La precisión en su descripción me hizo acordar a la de muchas mujeres embarazadas. Sin embargo, la diferencia aquí estaba marcada por su mismo nombre.
Menopausia
Mens: algo mensual
pausi: que cesa.
Algo mensual que cesa... que termina...
Este cuerpo desde muy temprana edad se venía abriendo al mundo de la fertilidad, y en una danza cósmica y poética se despedía mensualmente de ella.
En este cuerpo, algo cesa.
Y es precisamente esa posibilidad y con ello se presentifican una serie de síntomas que acompañan a un profundo dolor.
Este dolor duele y se arraiga en lo más profundo del ser mujer en el mundo. Arrasa con todo lo conocido y abre el juego a un sin fin de posibilidades que variarán en cada mujer pero frente a lo que es necesario nuevamente, el acompañamiento de la tribu.
Hamacarse y pendular una vez más con aquello que nos plantea la vida.
No es sino en manada, el lugar desde donde se podrá transitar y compartir este duelo y salir de él en una versión renovada, femenina, sutil, etérea, más sabia.
Licenciada Carolina Sujoy
Psicóloga
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
Referencias[editar]
- Volver arriba Diccionario de la lengua española. Consultado el 8 de marzo de 2014.
- Chedraui P, Pérez-López FR, Mendoza M, Leimberg ML, Martínez MA, Vallarino V, Hidalgo L. Assessment of self-esteem in mid-aged women.
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lunes, 20 de abril de 2015
Ectopía - La enseñanza de aquello que quedó fuera de lugar
Llevo varios días intentando articular una experiencia muy personal y dolorosa que aún tarda en cicatrizar.
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
comunidadmamahamaca@gmail.com
Me pregunto qué es lo que despertó a ese dragón interno que tenía adormecido y no creo que haya sido alguno de mis príncipes...
Es probable que algo de lo que escucho en el consultorio o los textos que estoy leyendo en mi formación, las experiencias de partos, embarazos, los dolores de otros y sentirlos como propios aún sabiendo que no lo son.
Tal vez estudiar sobre las situaciones de dolor en donde algo o todo queda fuera de lugar y nos deja fuera de lugar a nosotros, nos desencaja, ... hasta que volvemos a nuestro eje.
O porque como consigna de esta semana con toda la Comunidad de Mamá Hamaca, decidimos hablar de "la búsqueda del embarazo".
Sea como fuere me pregunto
¿Qué nos motoriza? ¿Cómo surge? ¿Cuándo?
En lo personal creo que hay un momento en la vida de toda mujer en donde pareciera que algo florece, que su fruto interno está lo suficientemente maduro y le indica que éste es el momento de empezar a buscar su primer embarazo, su primer bebé.
En ese momento algo sucede,
Hay algo que cambia.
Este cuerpo, este "ser mujer en el mundo" se empieza a metamorfosear.
Algo cambia en esa mujer, en sus emociones, en su forma de mirar la vida, de dirigirse a los otros, especialmente a su pareja.
Quizás porque empieza a imaginar el nido, a construirlo, a ilusionarse, a caminar en puntas de pie por la vida como si todas las estaciones fueran primaverales y si ella se deslizase por un colchón de algodón, flotando en cada uno de sus pasos.
La levedad de su ser se torna soportable, liviana, feliz.
Flota, y en el aire deja una estela de vida, esperanza, luz.
A veces, lo que esta mujer no sabe -y es saludable que así sea - es que ésta búsqueda es un camino que atraviesa bifurcaciones y que puede tomar direcciones que no eran las planeadas e imaginadas, frente a las cuales resulta fundamental que apele a sus recursos resilientes.(*)
En el mejor de los casos esta búsqueda puede conducirla a un final feliz.
En los demás, puede que la lleve a encontrarse con experiencias más o menos frustrantes, dolorosas, "cuesta arriba", en las que será fundamental que tome coraje, respire profundo, apoye los brazos con fuerza y se vuelva a levantar.
Una y otra vez.
Varias veces.
Quizás en muchos momentos se sienta muy cansada y desganada.
En esos casos, deberá esperar a que sea el momento apropiado de salir de su guarida para volver a empezar.
Hasta que aparezca el camino que está buscando.
Hasta que algo se emplace y lo haga en el lugar correcto.
Hablar de emplace, enclave, lugar correcto, hace suponer que puede haber alguna situación que no sea así. En la que algo esté emplazado en un lugar distinto al esperado... quizás por eso hoy tengo ganas de hablar de ese embarazo desubicado, descolocado... llamado Ectópico.
Nadie habla de él y yo lo descubrí abruptamente cuando empecé a buscar mi primer embarazo. Son esos embarazos que se suceden y no tienen final feliz pero mientras tanto ocurren silenciosos y te llevan a deslizarte por la vida flotando, con una mirada de amor pleno, imaginándote la panza y su evolución, acariciándola tímidamente, empezando a juntar ramitas de ilusión para armar el nido.
Algo es ectópico cuando está fuera de lugar. En el caso del embarazo ectópico (del griego ἐκ, "fuera", y τόπος, "lugar") el óvulo fecundado se desarrolla fuera del útero, puede ser en las trompas de Falopio (embarazo tubárico, el más frecuente), en un ovario, en el canal cervical, la cavidad pélvica o la abdominal (los menos frecuentes). El embarazo ectópico debe ser detectado e interrumpido lo antes posible porque representa riesgo de vida para la madre. Puede confundirse muy fácilmente con un embarazo tradicional porque los síntomas de ambos son muy parecidos. Mientras el óvulo fecundado continúa su desarrollo aún cuando lo hiciera en las Trompas, la mujer puede presentar retraso de su período, náuseas, mareos, vómitos y el test de embarazo dar positivo. Es por eso que es importante la primera ecografía transvaginal y la evolución de la subunidad Beta en un período corto de tiempo. Ambos estudios permiten una detección precoz y una acción rápida por parte del cuerpo médico para evitar mayores riesgos.
Ojalá hubiera sabido esto antes.
Todo fue muy abrupto, traumático, doloroso pero de repente apareció una red que hasta entonces parecía invisible que venía dispuesta a sostenerme frente a eso oscuro, de las profundidades, de lo siniestro que se había presentificado ante mí.
El sostén y cobijo de las palabras de la tribu de mujeres que empezaron a contarme su historia o la de su amiga, hermana, prima, tía en la que algo similar había sucedido.
Me invadió entonces y gracias a eso, la necesidad de resurgir de las cenizas por respeto a esta tribu que se abría ante mí, de capitalizar esos secretos ocultos en la Caja de Pandora que se me ofrecían para ayudarme a sanar.
Felizmente uno saca fuerzas para enderezarse de a poco, a pesar del dolor, del color de la piel que se tiñe de más oscuro, de color profundo, de mar de lágrimas y con el tiempo logra levantarse y darle revancha al desubicado hasta que algo se emplaza en el lugar correcto.
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
comunidadmamahamaca@gmail.com
- (*) Resiliente deriva de Resiliencia y es la capacidad que tenemos de sobreponernos a períodos de dolor emocional y situaciones adversas.
- The Mandala Journey - Amy Swagman
- Botella Llusiá, José; José A. Clavero Núñez (1993).Tratado de Ginecología 14ª edición). Ediciones Díaz de Santos. ISBN 8479780924.
- MedlinePlus (febrero de 2008).«Embarazo ectópico»]. Enciclopedia médica en español.
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martes, 31 de marzo de 2015
Cesar el dolor en ese área...
Hace unos días en un curso de Posgrado a distancia nos presentaron una imagen que me abrió muchísimos interrogantes personales y respecto a mi práctica diaria como psicóloga perinatal.
En su First Kiss Mandala (Mandala del Primer Beso), Amy Swagman representa el primer beso de la díada mamá - bebé, después de una cesárea.
Imagino que no es casual la elección del mandala que, como símbolo espiritual sagrado, nos permite conectarnos a otros estratos de nosotros mismos.
Me interesa subrayar lo sagrado, lo profundo del mandala.
Esa imagen es bellísima y muy gráfica -al menos para mí- especialmente si nos ponemos a pensar en el pleno amor que transmite ese beso, después de los cortes en ese cuerpo de esa mamá.
Aparecen cortes que pueden pensarse como una interrupción más o menos abrupta a la ilusión de un parto vaginal, cortes vinculados a un cuerpo que en el mejor de los casos fue tratado respetuosamente, cortes que marcan un antes y un después en esa mamá y en esa díada.
Pareciera ser que la cesárea aparece en la vida de muchas mujeres primeramente como una intervención.
Intervención que pudo haber sido mediación frente a situaciones límite o imposición frente a situaciones en las que quizás, podrían haberse considerado otras opciones.
Acto en algunos casos imprescindible, especialmente si hubo situaciones de extremo estrés de cualquiera de los dos integrantes de esta díada. En otros, totalmente evitable.
Agradecimiento y alivio o enojo y frustración y una herida que queda y marca.
¿Cómo cesar el dolor allí? ¿Cómo integrar esa marca de la maternidad al esquema corporal y a esa nueva definición de mujer en el mundo?
¿Cómo dejar que el corte, se transforme en sutura y desde ahí, cicatrice? Ese corte que a veces corta ilusiones y en otros momentos, une aún más fuerte a la vida.
Busqué sobre la palabra Cesárea y su etimología resulta algo confusa. Algunas fuentes la atribuyen a Julio César y sus antepasados, otros a Ley Cesárea "Lex Caesarea".
La sectio caesarea se formuló por la creencia de que así había nacido César, o, según los mejor informados, porque así habría nacido el primer antepasado suyo con ese apelativo. La etimología popular relacionaba Caesar con caedere 'cortar'. Lo cierto es que antiguamente la cesárea era un procedimiento para salvar la vida de los bebés que, de practicarse en madres vivas suponía su muerte.
Quizás en esto último se apoya la frustración de esa mamá y de ese cuerpo ahora intervenido.
Cesar es finalizar, culminar, terminar, interrumpir.
Señala un corte, una interrupción de un proceso que debiera haber seguido un curso que por algún razón, no continuó.
Cesar también señala una marca que deja la puerta abierta para un nuevo comienzo, ahora de la mano de este nacimiento. Porque algo ha nacido. Una mamá, un bebé, una nueva relación, una familia.
Cesar también señala una marca que deja la puerta abierta para un nuevo comienzo, ahora de la mano de este nacimiento. Porque algo ha nacido. Una mamá, un bebé, una nueva relación, una familia.
Más allá de lo necesaria o no de cada intervención, algo nuevo ha sucedido.
Quizás sea momento de pensar en este mandala sagrado, profundo, espiritual como ese espacio de refugio, guarida interna en la que es necesario cobijarse un tiempo para sanar heridas y luego volver desde otro lugar con ese amor que amalgama a la vida.
Lic. Carolina Sujoy
Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca
comunidadmamahamaca@gmail.com
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lunes, 23 de marzo de 2015
Lactancia - La vía láctea según algunos pintores...
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El poder de la manada...
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jueves, 19 de marzo de 2015
Puerperio... - Las puertas hacia un nuevo estado
El período inmediato tras el nacimiento de un hijo suele llamarse puerperio. Si vamos a su etimología encontramos que puerpera-ae es la mujer que está de parto o bien puer-i niño y parere, parir.
Se trata entonces de esa mujer que está de parto.
Que ha partido de un estado que le resultaba conocido, más o menos seguro y confortable en el cual se definía como mujer en el mundo, en el trabajo y en la relación con otros, para abrirse a un universo de posibilidades e incertidumbres que pueden provocarle emocionalmente, reacciones muy diversas.
Es necesario transitar y atravesar esta etapa, para que esa mujer pueda abrirse a las puertas a un nuevo estado y un nuevo modo de definirse a sí misma.
Generalmente, uno encuentra en la consulta madres puérperas que se sienten desbordadas, poco contenidas, exigidas consigo y por los demás. Sean primerizas o con alguna antigüedad en este rol, es notorio que tras el esfuerzo que les han resultado los últimos meses del embarazo y el parto, necesitan de asistencia, contención y cuidados por parte de su núcleo más cercano. No contar con ellos, puede subsumirlas en el ocultamiento, una tristeza muy profunda y ello puede atraparlas.
Contar con contención, cuidados y compañía afecta el vínculo más inmediato de esta mamá puérpera con ese nuevo bebé y no contar con ello también.
Adicionalmente a todos estos cambios y al torbellino hormonal que la invade, su cuerpo se encuentra en transformación, metamorfosis y tiene un largo camino a recorrer para encontrar y habitar nuevamente un cuerpo que ahora presenta nuevas marcas: las de la maternidad.
Transitar todo este recorrido a veces no resulta tan sencillo como se esperaría y es necesario recurrir a grupos y tribus que se encuentren atravesando experiencias similares y que como manada, puedan oficiar de esa red de contención y soporte que amortigua esta etapa e impulsa para salir renovadas y con un aprendizaje.
Se trata entonces de esa mujer que está de parto.
Que ha partido de un estado que le resultaba conocido, más o menos seguro y confortable en el cual se definía como mujer en el mundo, en el trabajo y en la relación con otros, para abrirse a un universo de posibilidades e incertidumbres que pueden provocarle emocionalmente, reacciones muy diversas.
Es necesario transitar y atravesar esta etapa, para que esa mujer pueda abrirse a las puertas a un nuevo estado y un nuevo modo de definirse a sí misma.
Generalmente, uno encuentra en la consulta madres puérperas que se sienten desbordadas, poco contenidas, exigidas consigo y por los demás. Sean primerizas o con alguna antigüedad en este rol, es notorio que tras el esfuerzo que les han resultado los últimos meses del embarazo y el parto, necesitan de asistencia, contención y cuidados por parte de su núcleo más cercano. No contar con ellos, puede subsumirlas en el ocultamiento, una tristeza muy profunda y ello puede atraparlas.
Contar con contención, cuidados y compañía afecta el vínculo más inmediato de esta mamá puérpera con ese nuevo bebé y no contar con ello también.
Adicionalmente a todos estos cambios y al torbellino hormonal que la invade, su cuerpo se encuentra en transformación, metamorfosis y tiene un largo camino a recorrer para encontrar y habitar nuevamente un cuerpo que ahora presenta nuevas marcas: las de la maternidad.
Transitar todo este recorrido a veces no resulta tan sencillo como se esperaría y es necesario recurrir a grupos y tribus que se encuentren atravesando experiencias similares y que como manada, puedan oficiar de esa red de contención y soporte que amortigua esta etapa e impulsa para salir renovadas y con un aprendizaje.
Lic. Carolina Sujoy
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